NUESTRA HISTORIA

El 15 de septiembre del 2012 se reunió un pequeño grupo de hermanos con el propósito de adorar y servir al Señor. Estas reuniones fueron realizadas primeramente en hogares de algunos de estos hermanos. Algunos veníamos de una iglesia, donde llegamos a entender el llamado de Dios para comenzar una nueva obra. Sin más en nuestras manos que el deseo de servir al Señor, decidimos seguir reuniéndonos para adorar y seguir sirviéndole en la proclamación del mensaje de salvación.


Formamos una célula, pero el grupo fue creciendo a tal grado que para finales del 2012, ya éramos alrededor de 50 personas. Como parte del proceso de crecimiento, decidimos ponerle un nombre a la congregación y este fue: Iglesia Cristiana Nueva Esperanza.


En menos de 3 meses se oficializó, logrando obtener todos los requisitos legales ante las autoridades pertinentes. Después de reunirnos por varias semanas en hogares de los hermanos participantes, decidimos rentar un salón en el Hotel Holiday Inn de Joliet, para poder reunirnos. La Iglesia ha seguido creciendo tanto en número de miembros, como en conocimiento de la palabra.  


Este grupo de personas compuesto de diversos trasfondos eclesiásticos, de diferentes nacionalidades y culturas pero con un común denominador se han unido para dar Honor y Gloria a Jesucristo solamente. 


Nuestra doctrina no es denominacional, aunque los miembros de nuestra iglesia pertenecieron a diferentes denominaciones anteriormente. Entre ellas se encontraban Bautistas, 

Alianza  Cristiana Misionera, Pentecostales, Presbiterianos entre otros. Nosotros no enfatizamos en las diferencias, sino que hacemos hincapié en lo que nos une, que es la esencia de la Iglesia en general: ¡Cristo!


En los que a nacionalidades respecta, hay muchos trasfondos: Bolivianos, Guatemaltecos, Mexicanos, Salvadoreños y de otras nacionalidades que se han estado uniendo a nuestra iglesia poco a poco, convirtiéndola en una iglesia pluricultural e inclusiva donde se adora al Señor, se recibe al pecador y se predica el mensaje de Jesucristo, quien nos perdona, nos santifica y nos glorifica. Aquí damos la gloria, la honra a Dios el Padre, al Hijo Nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo, quien nos guía y nos dirige.